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Un año de pontificado: la llamada a una paz desarmada y desarmante

Se acerca el primer aniversario del pontificado de León XIV, y queremos expresar explícitamente nuestro apoyo y comunión con su labor en favor de la paz.

No ha evitado alzar su voz de manera firme ante los conflictos que atraviesan el mundo. En las últimas semanas, durante su viaje apostólico a varios países africanos, hizo declaraciones de gran densidad profética, lo cual le ha supuesto recibir fuertes críticas por parte de líderes políticos que se han sentido interpelados.

“¡Ay de aquellos que manipulan la religión y el nombre mismo de Dios para su propio beneficio militar, económico y político, arrastrando lo sagrado a la oscuridad y la inmundicia!”.

“El mundo está siendo asolado por un puñado de tiranos, pero se mantiene unido gracias a una multitud de hermanos y hermanas solidarios”,

“La seguridad es una prioridad, pero debe ejercerse siempre respetando los derechos humanos, combinando rigor y magnanimidad, con especial atención a los más vulnerables”.

Nos unimos a su llamamiento a desarmar los corazones, a promover el diálogo y a construir relaciones fundadas en la justicia, la reconciliación, el respeto a la dignidad de toda persona y también a la defensa del multilateralismo y la diplomacia para la resolución de los conflictos.

Esta adhesión no es solo una declaración, sino un compromiso. Nos impulsa a seguir trabajando, desde nuestra realidad concreta, en la formación de personas capaces de ser artesanas de paz, en la promoción de una cultura del encuentro y en la defensa activa de los más vulnerables.

El eje que ha marcado el pontificado de León XIV es una insistente y profética llamada a construir una PAZ DESARMADA Y DESARMANTE.

En medio de conflictos, polarización y violencia, unidos a la creciente pérdida del respeto por la dignidad humana, junto a la grave violación del derecho internacional que está destruyendo el multilateralismo y el ejercicio de la diplomacia como medio de diálogo y entendimiento entre las naciones, el Papa ha propuesto un camino alternativo que rompe con la lógica del enfrentamiento. Su mensaje es claro y valiente: la paz verdadera no puede imponerse por la fuerza ni sostenerse sobre el miedo, sino que nace del encuentro, del diálogo y de la transformación interior. Este enfoque, lejos de ser ingenuo, se presenta como una respuesta profundamente evangélica y realista ante los desafíos actuales, invitando a “desarmar” no sólo los arsenales, sino también los corazones, las palabras y las relaciones.

El mensaje para la 59.ª Jornada Mundial de la Paz (1 de enero de 2026), titulado “La paz esté con todos ustedes: hacia una paz ‘desarmada y desarmante”, constituye una síntesis programática de este primer año de pontificado.

En un mundo herido por la violencia y la división, reafirmamos nuestra voluntad de caminar en esta dirección, convencidas de que la paz, don de Dios y tarea humana, se construye día a día, en lo pequeño y en lo cotidiano, allí donde la vida se abre paso y la fraternidad se hace posible.

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