Según expresaban las organizaciones de la Iglesia (CONFER, Cáritas, REDES y el Departamento de Migraciones de la CEE) en un Comunicado conjunto, la regularización de las personas migrantes en España es “una medida de responsabilidad política, ética y social”.
Este proceso permite reconocer lo que ya es una realidad: miles de personas migrantes con las que convivimos desde hace años, que cuidan a nuestros familiares, que trabajan en nuestras ciudades o en el campo. Ahora podrán hacerlo con reconocimiento de sus derechos y su dignidad.
Para muchos es la oportunidad de regularizar su situación administrativa y tener permiso de residencia y trabajo, lo que les dará la oportunidad de acceder a un empleo digno, estabilizar su vida económica y por tanto su proyecto vital.
Además, esta medida favorece a toda la sociedad, ya que estás personas podrán contribuir de manera formal al sostenimiento del Estado del bienestar, mediante su participación en el sistema laboral y fiscal, ya que comenzarán a cotizar, pagar impuestos y en algunos casos también generar empleo.
Se calcula que alrededor de 550.000 personas cumplen los requisitos para acceder a este proceso de regularización y el tiempo que tienen para hacerlo es limitado. Los recursos destinados por las administraciones públicas para la gestión de los expedientes, ya sea por vía telemática o presencial, no son suficientes para hacerlo en el tiempo marcado. Muchas organizaciones sociales, sindicales y de Iglesia, que ya desarrollaban proyectos sociales con población migrante, han sido reconocidas como entidades colaboradoras para facilitar los trámites de presentación de solicitudes.

Una de estas entidades es Cáritas Gipuzkoa, donde las religiosas de la Congregación de Jesús, Charo Herrero (en la imagen de abajo) y Anselma de la Pisa (en la imagen de arriba) colaboran desde hace años.
Trabajadores/as y voluntarios/as de estas organizaciones dedicarán parte de su tiempo en las próximas semanas a acompañar y asesorar, de manera desinteresada, a las personas migrantes que están realizando el proceso. Personas como Charo y Anselma lo hacen convencidas de que esta labor es un compromiso con los derechos humanos y una forma de estar presentes en la Iglesia y en la vida pública en favor de la justicia social.

Aquí se puede acceder al documento del gobierno que responde a las preguntas frecuentes sobre la Regularización de 2026.