SAGRADA FAMILIA – Lc 2,22-40

Tú, Señor, eres de la familia

De Mari Patxi Ayerra

 

Tenemos el peligro,Señor,de despistarnos de ti,

andamos todos corriendo, agobiados, llenos de responsabilidades.

Las prisas de la vida nos impiden pararnos y cuidar nuestro amor.

A veces damos el cariño por supuesto y nos cuesta decirnos el amor,

otras veces la rutina se nos cuela en nuestros días

y vivimos todos juntos, pero,con másprisas que risas y ternuras.

Sugiérenos los gestos y la palabra oportuna, tú,Señor que eres de la familia.

 

Somos familia porque nos contamos la vida,

porque la comunicación es nuestro alimento,

porque nos escuchamos con interés, porque nos regalamos confidencias,

aunque, a veces,la tele nos gana la partida

o nos escondemos en lo nuestro.

 

Mantennos en comunicación constante, en amistad profunda,

tú que eres, Señor, de la familia

Nos cuenta cuesta encontrar el equilibrio entre lo común y lo privado,

entre la autonomía e intimidad personal y entre hacer familia y estar todos juntos.

Ayúdanos a respetar los ritmos individuales y la libertad de cada uno,

y sé tú un punto de unión entre nosotros, que para eso eres,

Señor,uno más de la familia.

 

Vivimos en una sociedad que te tiene olvidada, en un sin dios constante,

adorando al dinero, al poder, al prestigio y a la eficacia.

Cambia nuestros valores, mantenernos fieles al ser y no al tener,

haznos recordar siempre que estamos habitados de ti,

porque eres uno más de la familia.

 

Contigo entre nosotros estamos inventando cada día esta familia,

tú nos conoces aún mejor que nosotros mismos,

tú nos ayudas a potenciarnos sin controlarnos,

tú nos enseñas a vivir construyendo tu reino.

Es una suerte que seas de la familia.

 

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