Hospitalidad para quien busca un futuro mejor

Hace unos días leí en un diario, en Instagram, el testimonio de Ousman y enseguida me acordé de las historias de cuaresma que estamos compartiendo. Con 9 años inició una dura travesía dejando atrás Ghana, su país natal, para empezar un recorrido peligroso y duro hacia la “Tierra Prometida”, hacia un futuro mejor. Su historia tiene un final feliz porque se topó con Montse y su marido.

En el Antiguo y Nuevo Testamento hay numerosos ejemplos sobre cómo debemos comportarnos con las personas que se encuentran en esta situación; por citar tres:

Levítico 14, 33 «Cuando un extranjero resida con vosotros en vuestra tierra, no lo maltrataréis. 34 «El extranjero que resida con vosotros será como uno nacido entre vosotros, y lo amarás como a ti mismo, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto; yo soy el Señor vuestro Dios».

Mt 25, 35, es el propio Jesús el que nos llama benditos «Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis».

Hebreos 13, 2 «No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles».

En estos tiempos tan duros, necesitamos conservar la alegría y mantener la esperanza: «la alegría en este tiempo de tribulación y dificultades, está junto a la gracia» (La mente de Mary Ward).

La acogida al diferente, al débil, al otro… es lo que nos tiene que caracterizar como cristianos ¡gracias, Señor, por las Montses del mundo!

Venerable Mary Ward, ruega por nosotros.

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