EPIFANÍA – Mt 2,1-12

Nos encantan las estrellas

De Mari Patxi Ayerra

 

¡Cuánta gente busca una estrella!

¡Cuántos quieren ser estrellas!

… cuántos viven estrellados,

es decir, con una vida gris y mortecina,

esperando la magia de una estrella brillante,

que les saque de la monotonía.

 

Sin darse cuenta, Señor, que tú eres

la estrella que ilumina nuestro camino,

la señal que nos guía para vivir,

la pista para nuestro caminar.

 

Cuando se te encuentra, uno sabe para qué vivir,

llena su vida de sentido, de coraje, de alegría,

se lanza a los hermanos a amarlos, a entregarse,

y sus problemas se hacen pequeños,

mientras se hacen grandes las necesidades de los hermanos.

 

Tú pones la estrella sobre los que están tristes o solos,

para que caigamos en la cuenta de que nosotros poseemos,

la capacidad de alegrarles, de visitarles, de salir a su encuentro,

la posibilidad de ser amigos, de charlar un ratito y de acompañar.

 

Tú pones la estrella en los que han venido de fuera,

buscando mejor vida, ahí, junto a nosotros,

y te has propuesto que se la facilitemos,

les acojamos, los queramos y les ayudemos.

 

Tú pones la estrella sobre todo el que sufre,

para que estemos alerta, para que salgamos a su encuentro,

y así no estén solos, ni tristes, ni sufran sin compañía,

porque nosotros acompañamos su dolor, su tristeza y su vida.

 

Tú enciendes en cada hermano una estrella, Señor,

haz que capte enseguida el resplandor de tu mensaje.

 

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