
La ciudad de Santa Marta, en Colombia, acogerá del 24 al 29 de abril la Primera Conferencia Internacional para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles.
No se trata de una cumbre más. Es el comienzo de un nuevo camino, liderado por naciones dispuestas a ir más allá. La Conferencia está concebida como un espacio en el que los países y otras entidades interesadas que reconocen la necesidad de llevar a cabo una transición para abandonar los combustibles fósiles de manera justa, ordenada y equitativa, puedan identificar y promover vías que permitan implementar medidas concretas.
No pretende sustituir los espacios de negociación climática que ya existen, pero sí apoyar las medidas prácticas de aquellos que ya están preparados para avanzar, y elaborar un informe que pueda servir de aportación a la hoja de ruta preparada por la presidencia de la COP 31, que tendrá lugar en noviembre de 2026.
Medidas para ir a la raíz del problema
El cambio climático constituye una emergencia mundial que va más allá de las fronteras nacionales. Se trata de un problema que exige soluciones coordinadas en todos los niveles y cooperación internacional para ayudar a los países a avanzar hacia una economía con bajas emisiones de carbono.
Sin embargo, la producción de combustibles fósiles sigue aumentando y en 2030 llegará a ser el doble de lo permitido para no superar el límite de calentamiento de 1.5ºC, que fijaba el Acuerdo de París. La eliminación de los combustibles fósiles quedó fuera de los acuerdos de la pasada COP30, sacrificando esta cuestión para conseguir el consenso de las partes.
En realidad, las negociaciones en las sucesivas cumbres se han centrado más en gestionar los síntomas de la crisis (la cantidad global de CO2 en la atmósfera y la aportación de cada país a la misma), que en ir a la causa fundamental (la quema de combustibles fósiles), lo que ha permitido seguir extrayendo petróleo y gas, sin establecer un control a las empresas de hidrocarburos.
Nos importan las personas y el planeta
Además, los combustibles fósiles no solo están calentando nuestro planeta, están contaminando nuestro aire, provocando conflictos, sumiendo a las naciones en la deuda y agravando la desigualdad. Cada décima de grado de temperatura que sube debido a las emisiones de carbono es una amenaza para los más vulnerables. No somos indiferentes ante este tipo de energía injusta, que pone en peligro la vida y el bienestar de las personas.
Las guerras en Ucrania y Oriente Medio demuestran lo peligrosa que se ha vuelto nuestra dependencia energética. En realidad, es una situación que ningún país puede resolver por sí solo. Se necesita una verdadera cooperación internacional real, equitativa y justa para asegurarnos de que nadie se quede atrás.
Por eso la Conferencia de Santa Marta es importante. 45 países han confirmado su asistencia, además de la UE, la Santa Sede y las Presidencias de la COP 30 y la COP 31. Por otro lado, más de 2.600 organizaciones se han inscrito para participar representando diversos sectores y comunidades a través de diálogos virtuales y presenciales.
La Conferencia consiste en sucesivas reuniones sectoriales (organizaciones de la sociedad civil, ONG, el mundo académico, sector privado, parlamentarios, gobiernos subnacionales y países) que irán haciendo sus aportaciones a los debates técnicos y políticos que serán plasmados en un documento final. Los pilares temáticos de dicho documento serán:
- superar la dependencia económica de los combustibles fósiles
- transformando la oferta y la demanda progresivamente
- impulsar la cooperación internacional y la diplomacia climática
Podemos dar nuestro apoyo a una transición justa
Hay diversas iniciativas que se han puesto en marcha por organizaciones sociales y de la Iglesia para expresar su apoyo a una transición justa hacia una descarbonización progresiva de la economía.
Los obispos de África, Asia y América han publicado el Manifiesto de las iglesias del sur global por el cuidado de la Casa Común.
El Movimiento Laudato Si´ nos hace un llamamiento a actuar por la justicia climática.
- Leyendo y reflexionando más sobre el tema: Reflexión teológica
- Firmando nuestra adhesión al Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles
No nos dejemos robar la esperanza. Como dijo el papa Francisco, «sabemos que las cosas pueden cambiar» (LS 13).
La Conferencia de Santa Marta es una nueva oportunidad de construir un futuro saludable, seguro, próspero y verdaderamente justo para toda la humanidad. Un futuro con soberanía energética que sustituya a la dependencia, en el que la paz sustituya al conflicto y en el que la justicia y el cuidado de la vulnerabilidad guíen cada paso de la transición.