Las religiosas de la provincia española están todas bien de salud. Cada una está llevando a cabo el confinamiento en su comunidad y aprovechando esta situación para dedicar tiempo a la oración y la reflexión. En estas líneas, comparten cómo están pasando estos días.

Desde la comunidad de Asilah, Marruecos, donde el confinamiento comenzó el 22 de marzo, María López de Haro y Clotilde nos cuentan la situación: «Actualmente, somos solo dos en Asilah, ya que Lisiane estaba en Madrid desde el día 6 de marzo. Marruecos cerró bastante a tiempo sus fronteras por mar y aire, desde el día 12, por lo que actualmente hay pocos casos en el país (3758 casos confirmados y 158 fallecidos, a día 25 de abril).           

María López nos cuenta cómo, a pesar del confinamiento, está encontrando maneras de conectar con el mundo, gracias a las redes sociales y los encuentros por skype o whastapp. Al mismo tiempo, ha disfrutado la oportunidad para disfrutar un tranquilo tiempo de Pascua.

Clotilde de Maroussen, por su parte, comparte una bonita experiencia que se ha vivido estos días en Asilah. “En la noche del 22 de marzo, ya inmersos en el confinamiento, justo cuando Venus, la estrella de los pastores, desciende hacia el horizonte, un gran clamor comenzó a llegar desde la Medina, hasta alcanzar gradualmente el resto de la ciudad. Mi primeros sentimientos fueron de miedo e inseguridad, hasta que entendí lo que estaba pasando. Era el sonido de las entrañas de Asilah por la noche. Reunidos en sus balcones y a través de las ventanas de sus casas, las voces de las mujeres, hombres, jóvenes y niños se unían para pedir a Alah protección para Marruecos. Entonces, espontáneamente, decidí tocar las campañas de la Iglesia de San Bartolomé, este domingo a las 10.30 de la noche, para estar en comunión y testificar nuestro deseo de vivir en paz. En este vídeo podéis ver el momento.

Desde Castilleja

En Castilleja de la Cuesta, las religiosas tienen la suerte de contar con un gran jardín que les permite hacer esta cuarentena más llevadera, aunque sin olvidar el dolor de todas aquellas personas que están sufriendo y no tienen tanta suerte. Como en el resto de España, cada día a las 8 de la tarde, salen al jardín a aplaudir a los profesionales de la salud, que en estos días están poniendo en riesgo sus vidas para salvar las nuestras. Es un momento de gran emoción, al compartir con los vecinos un momento de profunda gratitud. Aquí la relación con las personas del pueblo es muy profunda y de muy larga historia, y las religiosas quisieron compartir con ellos los frutos de su jardín. Durante unos días recogieron los limones de los árboles del patio y el día 7 de abril los colgaron en bolsas en la pared que las separa de la calle. A las 8, cuando los vecinos iban saliendo a aplaudir, los animaron a recoger las bolsas. Un acto muy emotivo que los vecinos del pueblo agradecieron, especialmente en unos días en los que la cancelación de las procesiones de Semana Santa, siempre anheladas por los vecinos, habían sido ya suspendidas.

Las religiosas (en la imagen, María Teresa Vorcy, dejaron los limones sobre la pared, invitando a los vecinos a que los cogieran libremente desde fuera. Un pequeño detalle como muestra del extraordinario cariño que siempre les ha dispensado Castilleja.

Desde Castilleja nos llega también este poema de Isabel Gortázar, comenzando con la cita del Eclesiastés, uno de los libros del Antiguo Testamento, que nos recuerda que “todo tiene su tiempo”. Podéis leerlo aquí.

En Madrid, las religiosas que viven en comunidades más pequeñas o solas, están organizando encuentros para mantener el contacto. Louise Latín e Isabel Peche, que viven en un piso en un barrio de Madrid; Blanca Bergareche, que vive en un Proyecto de viviendas sociales para familias vulnerables formando parte de una comunidad intercongregacional, Cecilia O’Dwyer, que actualmente está viviendo en la Casa Provincial después de llegar desde Nueva York, y Elena Cerdeiras, que en estos días se ha trasladado a casa de su madre para cuidar y estar con ella y su hermano.

“Nos reunimos cada dos días para acompañaros. Comentamos sobre cómo vivimos esta situación, intercambiamos opiniones y reflexionamos. Es un momento que todas esperamos con ilusión y nos hace sentir unidas en esta situación tan complicada. Por el momento, estamos bien, pero conscientes del sufrimiento de tanta gente, especialmente en Madrid, donde la mayoría de nosotras vivimos y la situación durante las pasadas semanas ha sido trágica para muchas personas. Igualmente, comentamos la situación tan complicada que vamos a vivir a situación económica y que afectará a las personas más vulnerables, especialmente a escala global”, nos cuenta Elena Cerdeiras, provincial del Instituto en España.

Isabel Peche Y Louise Latin, María López de Haro, Blanca Bergareche y Cecilia O’Dwyer, en videollamada con Elena Cerdeiras.

Desde la Comunidad de Fuerte de Navidad, Isabel Peche y Louise Latin nos mandad una importante noticia relacionada con su actividad habitual. Desde hace algunos años, realizan un proceso de acompañamiento a las personas migrantes que se encuentran en los Centros de Internamiento de Extranjeros (personas que no tienen residencia legal en el país y que son internadas en estos centros a la espera de ver si son deportados o no, pero que no han cometido ningún delito). Desde el principio de la pandemia, la existencia de estos centros supuso una especial preocupación, por no poder asegurarse allí la seguridad de las personas internas. Por suerte, el día 3 de abril, estos centros de cerraron y las personas fueron repartidas en diversos lugares de acogida. Desde su confinamiento, Isabel y Louise nos muestran su tranquilidad y alegría por aquellas personas que han sido realojadas.

También en Madrid vive Blanca Bergareche, que actualmente forma parte del equipo de vida de una de las  Viviendas de Inserción Social de Cáritas Española. Allí viven familias vulnerables que ya tenían necesidades antes de la crisis del coronavirus, algunas de las cuales han visto empeorar su situación con el confinamiento y la imposibilidad de ir a trabajar. Por suerte, diversas empresas e instituciones han donado diversos materiales: desde artículos de primera necesidad, alimentos o rotuladores y folios de colores para que los más pequeños puedan jugar, y las religiosas se han ocupado de la descarga de los materiales y el empaquetado y distribución en cajas para cada una de las familias. Además, pasa estos días de confinamiento pintando mándalas y en todos ellos haciendo el firme propósito de colorearlos con el arcoíris.

Blanca Bergareche, Ibvm, y el resto de las religiosas que forman el Equipo de Vida de las Viviendas de Inserción Social de Cáritas, junto a los materiales que han recibido estos días para repartir entre las familias.

Por su parte, en la Comunidad de El Soto, donde viven las religiosas más mayores, también disfrutan del jardín y están cuidando las unas de las otras, manteniendo estrictas normas de distanciamiento, con el apoyo de las magníficas profesionales que las ayudan en su día a día. Desde allí, Victoria Lassaletta comparte esta oración:

«Gracias, Señor

Por esta Enfermería,

Unas quince y amor que en Dios confía.

Hay jardines con flores

Que lentas, van abriendo,

Y que alegran con preciosos colores,

Y pájaros cantando… amaneciendo.

Si una se pone enferma hay dolor

si nos llega la Cruz, intentamos orar que nos cubre tu Luz,

Jesús Tú siempre Salvador,

Pero pienso el horror de mis hermanos, sin techo ni comida…

¿Podríamos hacer MÁS con nuestras propias manos?

¿Podríamos ser más justas compartiendo sus vidas?» – Victoria L.

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