El bienestar de las personas en el centro del desarrollo: 

Segunda Cumbre Mundial para el Desarrollo Social – Qatar 2025

En un mundo con tantos retos, hay algo que no cambia: el bienestar de las personas debe ser siempre la prioridad. Para que todas las personas puedan vivir con dignidad, es esencial contar con servicios públicos de calidad: una buena educación, acceso a la salud, agua limpia, protección social y oportunidades para todas y todos.
 Cuando los gobiernos invierten en estos servicios, fortalecen a sus comunidades y construyen sociedades más justas y seguras. Pero cuando se recortan o privatizan, aumentan la desigualdad y se debilitan los derechos que garantizan una vida digna.

Del 4 al 6 de noviembre de 2025, en Doha, Qatar, se celebrará la Segunda Cumbre Mundial para el Desarrollo Social, un espacio impulsado por las Naciones Unidas donde los países del mundo se reunirán para repensar cómo lograr un desarrollo que beneficie realmente a las personas.
 Treinta años después de la histórica Cumbre de Copenhague de 1995 —en la que 186 países se comprometieron a erradicar la pobreza y promover la integración social— esta nueva cita busca renovar ese compromiso y adaptarlo a los desafíos actuales, como la transformación digital, el cambio climático, los cambios demográficos y la necesidad urgente de sistemas de protección social universales.

La protección social es ese conjunto de apoyos que permiten a las personas mantenerse a flote cuando enfrentan dificultades como el desempleo, la enfermedad o la discapacidad. Los países con sistemas más sólidos demostraron durante las últimas crisis que son más resistentes y que protegen mejor a quienes más lo necesitan. Sin embargo, solo la mitad de la población mundial tiene acceso a algún tipo de ayuda o beneficio social.
 Reducir esa brecha es uno de los grandes retos de esta cumbre.

El principal resultado será la Declaración Política de Doha, que recogerá los compromisos acordados tras tres días de debates, mesas redondas y sesiones sobre soluciones innovadoras para un desarrollo social más inclusivo. Desde nuestra oficina en Naciones Unidas, junto a otras organizaciones, participaremos activamente en este proceso. Participaremos en la mesa redonda “Convertir los compromisos globales en impacto local: financiación para una transición justa e inclusiva”, donde compartiremos experiencias de distintas partes del mundo que demuestran cómo las decisiones globales pueden transformarse en acciones concretas que mejoran la vida de las personas y las comunidades.
 Entre los participantes estará Sanjay Baxla, del Kolkata Mary Ward Social Centre, cuyo trabajo en India es un ejemplo de cómo el compromiso local puede generar cambios reales en la vida de las personas y las comunidades.

Además, hemos apoyado un posicionamiento colectivo que pide más ambición y responsabilidad a los gobiernos: invertir en sistemas sociales fuertes, democráticos e inclusivos, y defender los servicios públicos como base del bienestar común.

Porque el desarrollo no puede medirse solo en cifras o crecimiento económico.
 El verdadero progreso se mide en bienestar, en dignidad y en oportunidades para todas las personas.

Responsable de la red JPIC

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