
Todas y todos conocemos a alguien que ha sido víctima de una estafa telefónica o por internet. Quizá incluso nos haya sucedido a nosotras mismas. Desgraciadamente, este tipo de fraude es cada vez más frecuente.
Lo que muchas veces desconocemos es que detrás de estos delitos se oculta una realidad mucho más grave: la trata de seres humanos. La captación de personas mediante engaño, abuso de vulnerabilidad o coacción para obligarlas a cometer delitos constituye ya la tercera forma más común de trata, después de la explotación laboral y la explotación sexual. Las redes de delincuencia organizada transnacional trafican y explotan a cientos de miles de personas en todo el mundo, obligándolas a participar en operaciones masivas de fraude financiero o estafas sentimentales. Se trata de una modalidad de trata en rápido crecimiento, estrechamente vinculada con la ciberdelincuencia, las estafas financieras, el blanqueo de capitales y la corrupción.

Los llamados scam centers o centros de estafa son complejos gestionados por organizaciones criminales que, mediante sofisticados sistemas apoyados en las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial, defraudan a personas de todo el mundo. Detrás de muchos de estos centros hay miles de víctimas de trata que han sido trasladadas a recintos cerrados, privados de libertad y obligados a estafar a otras personas. Aunque resulta difícil conocer la magnitud real del fenómeno, un estudio reciente estima que al menos 300.000 personas permanecen retenidas en estos complejos.
Con frecuencia, la captación comienza con falsas ofertas de empleo que prometen salarios elevados para especialistas en tecnologías de la información, ingeniería, marketing u otros perfiles cualificados. A través de agencias de contratación, empresas ficticias o incluso redes de confianza, las víctimas son convencidas para aceptar trabajos que aparentan ser completamente legítimos.

Una vez llegan a su destino, les retiran el pasaporte y el teléfono móvil, dejándolas sin posibilidad de pedir ayuda o escapar. Muchas son sometidas a servidumbre por deudas y revendidas de un complejo a otro. Después son obligadas a participar en estafas en línea bajo una vigilancia constante, con estrictos objetivos de rendimiento y un control permanente de su actividad. Quienes no cumplen las cuotas impuestas sufren amenazas, violencia física, torturas y otros tratos crueles e inhumanos.

Ante la gravedad y el crecimiento de esta forma de explotación, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) ha dedicado el Día Mundial contra la Trata de Personas de 2026, que se celebra el 30 de julio, a sensibilizar sobre la trata con fines de delincuencia forzada en los centros de estafa.
La sensibilización resulta especialmente urgente si tenemos en cuenta que el 79 % de las personas rescatadas declaró que, antes de ser captada, desconocía por completo la existencia de estos centros de estafa. Informar, prevenir y alertar a la población, especialmente a quienes buscan oportunidades laborales en el extranjero, constituye una herramienta fundamental para evitar nuevas víctimas.
Desde la Oficina de Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC) de la Congregación de Jesús renovamos nuestro compromiso en la lucha contra la trata de personas. Seguiremos colaborando, a través de la Red de la Congregación de Jesús contra la Trata de Personas y de RENATE, en acciones de sensibilización, prevención e incidencia política que impulsen la aplicación efectiva de los protocolos internacionales, fortalezcan la cooperación entre los Estados y combatan la impunidad y la corrupción que hacen posible esta grave violación de los derechos humanos.
En este Día Mundial contra la Trata de Personas queremos recordar que, detrás de muchas de las estafas que llegan a nuestros teléfonos o a nuestras pantallas, como el que se muestra en este vídeo, puede haber personas privadas de libertad, sometidas a violencia y obligadas a delinquir. Conocer esta realidad es el primer paso para no ser cómplices involuntarios de un sistema que mercantiliza la vida humana y para renovar nuestro compromiso con la dignidad y la libertad de todas las personas.