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El legado del Papa Francisco: transformar la deuda en esperanza

Hace veinticinco años, la campaña del Jubileo 2000 movilizó a millones de personas en más de 40 países para exigir el alivio de la deuda de los países más empobrecidos. Aquella movilización global logró traducir cifras macroeconómicas en historias humanas, señalando con claridad las injusticias de un sistema financiero que perpetúa la pobreza.

Sus frutos fueron notables: más de 130.000 millones de dólares de deuda cancelados en 35 países de bajos ingresos. Pero más allá de los números, la campaña dejó una huella profunda en la conciencia colectiva, conectando fe, justicia y acción transformadora.

En el marco del Jubileo de la Esperanza 2025, fuimos convocados de nuevo por el Papa Francisco a aunar fuerzas y retomar la reclamación de una economía al servicio de la vida.

Con su reciente fallecimiento, sus palabras adquieren una nueva dimensión. Su llamado a una campaña jubilar por la justicia de la deuda se convierte ahora en parte fundamental de su legado. En su exhortación Spes non confundit, afirmaba con firmeza:

 “Si verdaderamente queremos preparar en el mundo el camino de la paz, esforcémonos por remediar las causas que originan las injusticias: cancelemos las deudas injustas e insolutas” (n. 16).

Este mensaje, tan profundamente evangélico como radicalmente humano, resume una de las convicciones más hondas de su pontificado: la necesidad de poner a las personas empobrecidas y al planeta en el centro del sistema económico y político global.

Atendiendo a esta visión, Cáritas Internationalis, junto a otras organizaciones, ha lanzado la campaña Transformar la deuda en esperanza. Inspirada en la tradición bíblica del jubileo, esta iniciativa internacional busca seguir el impulso que dejó el Papa Francisco, movilizando a la sociedad en torno a una causa común: una economía que sirva a la vida.

La campaña propone tres demandas esenciales:

  • Cancelar las deudas injustas e insostenibles, sin condiciones impuestas.
  • Reformar el sistema financiero internacional, abordando las causas estructurales de la deuda.
  • Establecer un marco vinculante y permanente bajo la ONU, la única institución verdaderamente representativa de todos los pueblos.

Nos encontramos en una crisis global de deuda sin precedentes. Según la ONU, más de 3.300 millones de personas viven en países que gastan más en intereses de deuda que en salud o educación. Es necesaria y deseable una reforma de la arquitectura financiera global, liderada por la ONU para evitar las causas estructurales de la deuda. 

Frente a la indiferencia de organismos como el FMI o el G20, que continúan protegiendo los intereses de los acreedores, la visión del Papa Francisco se erige como un faro de esperanza: una economía al servicio de la paz, la justicia y la dignidad humana.

¿Cómo podemos honrar su legado?

Informándonos, compartiendo, actuando. Y si nos sentimos llamados por esta causa, sumándonos a la campaña firmando la petición oficial en este enlace:

https://turndebtintohope.caritas.org/sp/

Desde la oficina JPIC del IBVM ya nos hemos adherido. Hoy, más que nunca, transformar la deuda en esperanza es un modo de dar continuidad a la vida y obra de Francisco. Un acto de fe, justicia y memoria.

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