
¿Desarrollo o defensa? Inversión estratégica para un futuro en paz
Cada año, los gobiernos deciden cómo invertir miles de millones de euros en nombre de la “seguridad” y el “progreso”. Sin embargo, mientras aumentan los presupuestos para defensa y rearme, los fondos destinados al desarrollo sostenible y la cooperación internacional se reducen o se estancan.
En 2023, el gasto militar mundial alcanzó un nuevo récord: más de 2,2 billones de dólares. En España, el presupuesto de defensa se ha duplicado recientemente para cumplir con el objetivo de alcanzar el 2% del PIB, como exige la OTAN. Mientras tanto, la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) apenas llega al 0,24% del PIB, muy lejos del compromiso del 0,7%. En un mundo cada vez más desigual y golpeado por crisis globales, ¿no deberíamos preguntarnos qué tipo de futuro estamos construyendo con nuestros impuestos?
Una oportunidad clave en 2025: Sevilla acoge la IV Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo

Entre el 30 de junio y el 3 de julio de 2025, Sevilla acogerá un encuentro internacional clave: la IV Conferencia sobre la Financiación para el Desarrollo (FFD), convocada por Naciones Unidas. Será una ocasión histórica para que los gobiernos, las instituciones financieras y las empresas reflexionen sobre el uso de los recursos públicos y privados y redirijan sus prioridades hacia un modelo más justo, solidario y sostenible, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030.
Desde la oficina de JPIC en España, en coordinación con nuestra representación en Naciones Unidas (CJ/IBVM UNNGO), ya estamos preparando nuestra participación en este evento. Junto con otras organizaciones de la sociedad civil y de la Iglesia, colaboramos en la organización de actividades paralelas a la conferencia oficial, con el objetivo de alzar nuestras voces y hacer llegar nuestras preocupaciones a los líderes mundiales.
Reclamamos un sistema financiero global justo
Más de 200 organizaciones hemos secundado una iniciativa de Eurodad firmando una carta a los líderes de la Unión Europea que asistirán a la cumbre. En ella expresamos nuestra profunda preocupación por el aumento del gasto militar y la reducción de los fondos para la cooperación internacional. Esta tendencia no solo representa una renuncia moral, sino también un grave error estratégico. Una paz duradera no se construye con armas, sino con estabilidad, justicia social, diplomacia y desarrollo.
La Ayuda Oficial al Desarrollo está siendo desprestigiada y desfinanciada. Se argumenta que “no sirve para nada”, por eso es nuestra responsabilidad recordar que fue creada como instrumento de justicia, y que debería contribuir a corregir errores históricos y a desmantelar la pobreza y la desigualdad. Y, sin embargo, muchos desafíos surgen a raíz de las prácticas actuales, que en muchos casos consolidan la pobreza y la desigualdad que se supone que debía contribuir a resolver.
Pero el problema va más allá. Estamos en medio de una «policrisis»: desigualdad extrema, crisis climática, concentración creciente de la riqueza en pocas manos, y un sistema financiero internacional que, en lugar de apoyar a los países más vulnerables, en muchos casos agrava su situación. Aunque se nos dice que fluye dinero del Norte Global (países ricos) al Sur Global (países en desarrollo), la realidad es que la mayor parte del dinero fluye en sentido contrario. Los intereses de la deuda, la evasión fiscal y las reglas comerciales injustas hacen que los países más pobres financien, en la práctica, a los más ricos.
Los sistemas multilaterales, como el de la cooperación internacional o el de las instituciones financieras globales, están en crisis. Por eso, la conferencia de 2025 en Sevilla representa una oportunidad única para exigir un cambio profundo en las reglas del juego.

La sociedad civil: clave para el cambio
La ciudadanía tiene un papel fundamental. Necesitamos informar, movilizar y exigir a nuestros gobiernos que cumplan con sus compromisos internacionales. No podemos permitir que se utilice el miedo como justificación para recortar la ayuda al desarrollo y aumentar el gasto militar. No hay paz posible sin justicia social, y no habrá justicia social sin transformar las estructuras económicas que perpetúan la pobreza y la desigualdad.
Desde JPIC seguiremos trabajando, junto a muchas otras organizaciones, para que la voz de las personas más vulnerables esté presente en Sevilla y en todos los espacios donde se decida el futuro común de nuestro planeta.
MARTA SANTOS. Responsable de la Red Justicia, Paz, Integridad de la Creación (JPIC) IBVM, España