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El mundo se encuentra en una encrucijada moral ineludible. Las condiciones necesarias para la vida, la paz y la dignidad humana están siendo amenazadas por la triple crisis medioambiental, la escalada en los conflictos armados y la profunda injusticia social que se ceba siempre en las comunidades más vulnerables.

La Doctrina Social de la Iglesia, en constante evolución, es muy clara en su lectura de los signos de los tiempos actuales. Tanto Laudato Si´, como en Laudate Deum, ya señalaban que la destrucción ecológica y la injusticia social son inseparables y reflejan un fracaso moral colectivo arraigado en un modelo de desarrollo distorsionado e insostenible.

León XIV no duda en afirmar que «es vital convertir las palabras y las reflexiones en opciones y acciones basadas en la responsabilidad, la justicia y la equidad para lograr una paz duradera mediante el cuidado de la creación y de nuestro prójimo».

Son varias las iniciativas que se están poniendo en marcha desde diferentes espacios de la Iglesia Católica en este compromiso por el cuidado de la Casa Común.

Los obispos de las Conferencias Episcopales de Latinoamérica y el Caribe (CELAM), de África (SECAM), de Asia (FACB), de Europa (CCEE) y Oceanía (FCBCO) han elaborado el Manifiesto de las Iglesias del Sur Global por nuestra Casa Común como resultado del discernimiento conjunto realizado tras la COP 30 y en preparación para la COP 31.

En este documento se explica ampliamente cómo el Acuerdo de París de 2015, aunque imprescindible, resulta insuficiente, ya que no nombra explícitamente a los combustibles fósiles como el problema central del cambio climático, ni restringe su producción.

Asimismo instan a los gobiernos a participar en la 1ª Conferencia Internacional sobre la Eliminación de los Combustibles Fósiles que tendrá lugar en Santa Marta (Colombia) el próximo mes de abril, en la que persigue la aprobación de un instrumento vinculante que permita, además de la eliminación de los combustibles fósiles, afrontar otros temas relacionados como la reducción de las dependencia financiera y los vacíos en la gobernanza climática global que impiden avanzar en los acuerdos internacionales.

Los obispos consideran que apoyar el  Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles, permitiría abordar la raíz del problema a través del cese de la producción, la eliminación gradual equitativa y la transición energética justa hacia un modelo económico que defienda la vida y la dignidad humana. Ya que: “Cuando la seguridad energética se antepone al derecho internacional, a la soberanía de los pueblos y a los compromisos con la creación, se debilita la cooperación entre naciones y se dificulta una transición justa. Superar los combustibles fósiles no es sólo una exigencia ecológica: es una condición para la paz, la fraternidad, la justicia y la protección de quienes más sufren”.

Como oficina JPIC de la CJ estuvimos presentes en el acto organizado por Alianza por el Clima el pasado 24 de febrero, en el que las organizaciones de la sociedad civil presentaron la Declaración conjunta ante los representantes del Gobierno de España, pidiendo su liderazgo activo en la Conferencia de Santa Marta.

Por otro lado, alrededor de 40 organizaciones de fe, congregaciones religiosas y entidades académicas, se han sumado a la Plataforma por la Desinversión en Minería, que se presenta como una acción colectiva ecuménica que busca transformar las estructuras económicas de las iglesias, promover justicia climática y poner en el centro a las comunidades afectadas por el modelo extractivista. Para ello invita a las organizaciones religiosas a “revisar sus códigos de inversión ética y los bancos comerciales a los que recurren”, a la vez que promueve la corresponsabilidad en las inversiones éticas que favorecen la vida y las iniciativas comunitarias.

Del 19 al 21 de marzo de 2026 se celebró en Roma el primer encuentro de la Plataforma, orientado a fortalecer el multilateralismo y promover directrices éticas en las finanzas de organizaciones de fe, en coherencia con la ecología integral y documentos vaticanos.

El viernes 20 de marzo tuvo lugar el lanzamiento de la Plataforma en una rueda de prensa que se puede ver en

No basta con una transición energética: es urgente una profunda transformación socioeconómica, cultural y espiritual que nos lleve a promover nuevos estilos de vida más justos y sostenibles. Seguiremos con atención estos signos de esperanza de una Iglesia comprometida con la construcción de una “paz desarmada y desarmante”, tal como nos pide León XIV.

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