
Un año más, millones de cristianos de todo el mundo nos unimos para la celebración ecuménica del Tiempo de la Creación, entre el 1 de septiembre y el 4 de octubre.
En el lema de este año, “Paz con la Creación”, resuena el deseo de Dios de ser consuelo para su Creación doliente.
El símbolo elegido, titulado Jardín de la Paz, representa una paloma blanca volando sobre un árbol. El lado izquierdo del árbol es estéril, parece quemado. Sus raíces se hunden en una tierra reseca. Está rodeado de un paisaje árido y desolado. En cambio, la parte derecha del árbol es exuberante y verde, en medio de un paisaje floreciente. La paloma, con una rama de olivo en el pico, vuela hacia la derecha, simbolizando la paz como transición de una tierra devastada por la guerra y la destrucción del fuego, a otra fértil, próspera y hospitalaria.
Se inspira en el pasaje de Isaías (Is 32, 14-18), que nos recuerda que Dios puede transformar un desierto en un jardín fructífero:
«hasta que sea infundido en nosotros un espíritu desde lo alto. Entonces el desierto será un vergel y el vergel parecerá un bosque. En el desierto habitará el derecho y la justicia morará en el vergel. La obra de la justicia será la paz, y el fruto de la justicia, la tranquilidad y la seguridad para siempre. Mi pueblo habitará en un lugar de paz, en moradas seguras, en descansos tranquilos»
El Papa León XIV nos dice en su invitación: En Cristo, también nosotros somos “semillas de paz y esperanza”. Con nuestra oración y nuestras acciones podemos hacer visible esa “caricia de Dios” en el mundo (cf. Laudato Si’, 84).
Nuestro mundo está muy necesitado de paz, consuelo y esperanza. Imágenes de destrucción y devastación nos bombardean desde todos los rincones del planeta.

Noticias de una guerra que no cesa y que se ceba en los más débiles. La crueldad del hambre como arma de guerra. Los incendios que han carbonizado miles de hectáreas de bosques en nuestro país este verano. Efectos de una emergencia climática que se manifiesta en fenómenos meteorológicos extremos. El panorama es desolador. Es fácil perder la esperanza.
El Tiempo de la Creación es una oportunidad para renovar nuestra esperanza y nuestro compromiso por el cuidado de la Tierra y por la búsqueda de una paz duradera basada en la justicia. Son muchas las iniciativas de oración y de acción a las que podemos unirnos.

Y desde la oficina JPIC este año os proponemos unirnos a la celebración del Tiempo de la Creación con la realización de un símbolo conjunto en el que reflejemos nuestro compromiso de oración y acción: construyamos un Jardín de Paz.
- Dedicad un espacio en casa, en la capilla de la comunidad, en la parroquia, en el colegio.
- Decoradlo como un jardín, o con la silueta de un árbol. Colocad imágenes de situaciones o lugares del mundo que sufran devastación por la guerra, o por los desastres climáticos.
- Durante el Tiempo de la Creación, id añadiendo signos de luz, esperanza, cuidado, paz, que podemos aportar a esas realidades.
Al final del Tiempo de la Creación tendremos un encuentro online para compartir en oración las imágenes y los símbolos que hemos utilizado en nuestro Jardín de Paz.




Juntas, transformemos nuestros desiertos en jardines, la desesperación en esperanza y la oración en acciones audaces.