Los Círculos Mary Ward de Sevilla comparten la historia y el camino recorrido por el Centro Mary Ward, un proyecto de acogida a mujeres en situación de vulnerabilidad que nació del discernimiento comunitario y del deseo de vivir el carisma de Mary Ward al servicio de quienes más lo necesitan.

Los Círculos Mary Ward son espacios de fe compartida y vivida en comunidad que, desde su creación en octubre de 2016, reúnen a antiguas alumnas, profesorado y personas vinculadas a la Congregación de Jesús para profundizar en la espiritualidad ignaciana y en el legado de Mary Ward. Nacieron como respuesta a la llamada de la Congregación General de 2014, del entonces IBVM, a seguir construyendo comunidades vivas, abiertas y comprometidas con las necesidades de nuestro tiempo.
Fieles a ese espíritu, y tras un largo proceso de discernimiento, los miembros de los Círculos aceptaron una propuesta que definen como una auténtica «locura divina»: transformar el piso de Bami, en Sevilla, en un hogar de acogida para mujeres en situación de vulnerabilidad, con o sin hijos menores.
Así nació el Centro Mary Ward, un proyecto local de la Fundación Kambia, desarrollado mediante un convenio entre Cáritas, El IBVM ahora convertido en Provincia Centro de la Congregación de Jesús y la propia Fundación. Su misión es ofrecer mucho más que un alojamiento: crear una comunidad de acogida donde las mujeres puedan recuperar la seguridad, fortalecer su autonomía y preparar su inclusión plena en la sociedad.
Desde el primer momento, el proyecto ha contado con un equipo motor formado por representantes de los Círculos Mary Ward y con el respaldo imprescindible del voluntariado, así como con el acompañamiento de Cáritas, que aporta formación y asesoramiento para responder con profesionalidad y sensibilidad a las complejas situaciones que viven las personas acogidas.
La primera acogida tuvo lugar en mayo de 2023, cuando una madre venezolana y su hija llegaron al Centro. Desde entonces, han pasado por él mujeres procedentes de Venezuela, Colombia, Marruecos, Costa de Marfil y Paraguay. Cada una con su propia historia, marcada por la vulnerabilidad, pero también por una enorme fortaleza y capacidad de salir adelante.
Quienes forman parte del proyecto reconocen que el camino no siempre es sencillo. Acompañar a personas que han sufrido situaciones traumáticas, procedentes de contextos culturales diversos, exige aprendizaje continuo, disponibilidad y una profunda confianza en Dios. Sin embargo, también afirman que esta experiencia les ha permitido descubrir de manera muy concreta el modo de proceder de Mary Ward y seguir creciendo como comunidad al servicio de los demás.
Más que un destino definitivo, el Centro Mary Ward pretende ser un trampolín hacia una vida autónoma e independiente. Aunque las despedidas siempre resultan emotivas, quienes participan en esta misión saben que cada salida representa un nuevo comienzo para las mujeres acompañadas.
Al compartir esta experiencia, los Círculos Mary Ward quieren agradecer el apoyo recibido durante estos años e invitan a toda la Familia Mary Ward a unirse en la oración por las mujeres y familias que viven en el Centro, así como por todas las personas que colaboran en este proyecto. Un proyecto que, desde la sencillez y la confianza en Dios, continúa haciendo realidad el sueño de Mary Ward de responder con valentía a las necesidades de cada tiempo.
AMALIA GONZÁLEZ
Amalia es profesora del colegio Irlandesas Aljarafe, de Sevilla, escribió este texto para la revista anual de la Asociación Alumni de Irlandesas de Sevilla.





