facebook Facebook  |  twitter Twitter  |  youtube YouTube  sobre web  Suscríbete a nuestro boletín 

Comentario del Evangelio desde la Espiritualidad de Mary Ward

Evangelio, 24 de junio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,57-66.80):

A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y la felicitaban. A los ocho días fueron a circuncidar al niño, y lo llamaban Zacarías, como a su padre. La madre intervino diciendo: «¡No! Se va a llamar Juan». Le replicaron: «Ninguno de tus parientes se llama así». Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre.» Todos se quedaron extrañados. Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios. Los vecinos quedaron sobrecogidos, y corrió la noticia por toda la montaña de Judea. Y todos los que lo oían reflexionaban diciendo: «¿Qué va a ser este niño?» Porque la mano del Señor estaba con él. El niño iba creciendo, y su carácter se afianzaba; vivió en el desierto hasta que se presentó a Israel.

Reflexión desde la Espiritualidad de Mary Ward

Qué ocurriría entre familiares y allegados de Mary Ward, cuando poco a poco va tomando forma su opción de vida, y no responde a las expectativas de estos. Qué pasaría por sus cabezas, cuando no solo no responde a esas expectativas, sino que empieza a cuestionar las "fronteras" culturales, religiosas y sociales de su tiempo. De la misma manera el relato de Lucas debió suponer para la familia de Zacarías: sorpresa y preocupación entre los cercanos; pero después desconfianza y rechazo entre los poderosos. Porque se trata de muchas rupturas para una sociedad tan rígida: un nombre que lo aleja de la tradición familiar; la iniciativa de Isabel –insólita en una mujer de aquel tiempo- que interviene con energía: "¡No!, se llamará Juan"; Juan cambia el templo -que le correspondía por familia- por el desierto; el altar por las fieras, la soledad y la tentación... y cuando se presenta a Israel lo hace como la voz que clama en el desierto, que cuestiona, y con su actuación remueve conciencias. Dice Mary Ward: "No seas tímido cuando se trata de la gloria de Dios; sino dí con el profeta: "Hablaré de tus preceptos delante de los reyes y no me avergonzaré".

 


 

contacto espanola   contacto red   contacto enelemundo