"En el futuro, las mujeres harán grandes cosas". Mary Ward (1585-1645)

Mary Ward

Mary Ward nació en el Condado de York (Inglaterra), en 1585, durante el reinado de Isabel I, cuando la persecución contra los católicos en el país estaba en su mayor apogeo. Su familia, perteneciente a la nobleza rural, pagó cara su fe católica. Ella, durante los primeros 20 años de su vida, tuvo que peregrinar por diferentes casas de su familia para asegurar su existencia, curtiendo su carácter con un espíritu de gran fortaleza y audacia.  

Sintiéndose llamada a la vida religiosa, fue elegida por Dios para ser una pionera en las obras de la Iglesia, comprometida en la defensa de la Fe y lanzada a conseguir la mayor gloria de Dios en el mundo.
Admiró la obra de San Ignacio de Loyola y supo, como pocas mentes clarividentes de su siglo, que su misión eran romper la clausura que se imponía a las mujeres, para poder andar por el mundo sin trabas, adelantándose a los tiempos y trabajando por el Reino de Cristo con recursos que los varones "sabios y prudentes" no podían llegar a tolerar en mujeres evangelizadoras.
Y lo hizo con confianza total en la capacidad de la mujer, dándose cuenta de que eso era lo que la Iglesia necesitaba según la voluntad de Dios y los signos de los tiempos.
Con un grupo de mujeres inglesas, trabajó en Londres pero, teniendo que vencer muchas dificultades, se embarcó para el Continente, logrando empezar su obra en la ciudad de St. Omer (Francia), donde antes los jesuitas de Inglaterra también se habían establecido.

Tres grandes gracias formarían el Carisma del Instituto:
- La gloria de Dios como fin
- El apostolado en el mundo como medio
- La orientación total hacia Dios de los miembros dentro del marco de Libertad, Justicia y Verdad.

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  • Por la beatificación de Mary Ward

    La Iglesia proclamó a Mary Ward “Venerable” en 2006. Fue reconocida como una mujer profética de “indudable virtud heroica” cuatro siglos después de que su Instituto fuera suprimido y ella encarcelada. En 2015, el Papa Francisco viajó a Cuba donde le presentaron, a través de un niño pequeño, una carta pidiendo la beatificación de Mary Ward. Dicen que el Papa respondió al niño: “Yo quiero que Mary Ward sea beatificada y Dios quiere que Mary Ward sea beatificada”.

    Poco después, las hermanas de Mary Ward, IBVM y CJ, que trabajan en más de 45 países de todo el mundo, decidieron nombrar una postuladora y una vice-postuladora para la causa de Mary Ward, sintiendo que “la puerta está abierta para nosotras y el tiempo es ahora”. La postuladora es Elena Gatica Romero, CJ de Chile, residente en Roma; y la vice-postuladora, que trabajaría a tiempo completo por la causa, es Elizabeth Cotter, Ibvm de Irlanda. Así surgió la Oficina para la Causa de Mary Ward, sita en la Casa Internacional Loreto, en el nº 25 de Rathfarnham Wood, de Dublín.

    El trabajo de la oficina consiste en demostrar la devoción generalizada a Mary Ward y dar testimonio de las “gracias extraordinarias” recibidas por su intercesión. Una de las acciones de esta oficina ha sido instaurar el día 23 de cada mes, conmemorando el nacimiento de Mary Ward el 23 de enero de 1585, como ‘Día de la causa por la Beatificación de Mary Ward’. Toda la extensa familia de Mary Ward puede aportar su granito de arena a esta causa por la beatificación de nuestra fundadora.

 

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