El IBVM y la CJ han decidido dedicar el día 30 de cada mes a la causa de su unión, convirtiéndose en un único Instituto, como Mary Ward quería. Por este motivo, vamos a difundir cada día 30 del año una píldora de historia de este proceso, basándonos en el trabajo de investigación y compilación de Mary Wright, Ibvm de Australia.

Historia de la Rama Irlandesa - M. Teresa Ball (II)

Además de la fundación del IBVM en Irlanda con fines educativos, a principios del siglo XIX y por iniciativa del Arzobispo Murray, debemos decir que también en esa época se establecieron otras fundaciones católicas como las Sisters of Mercy y las Hijas de la Caridad de Irlanda. Se estaban dando una verdadera restauración de la Iglesia Católica en Irlanda, donde el catolicismo había sido prohibido y marginado desde los tiempos de la Reforma Anglicana.

Llevada de un gran impulso misionero, Teresa Ball envió hermanas fuera de Irlanda.

A la India en 1841; a Gibraltar en 1845; a Isla Mauricio en 1845; a Inglaterra (Manchester) en 1851; a España (Cádiz) en 1851, donde, tras unos pocos años, la comunidad religiosa se retiró por problemas políticos.

En 1847 M. Teresa recibió la invitación de enviar hermanas a Canadá, Toronto, una fundación tremendamente difícil. Después de 33 años en que permanecieron conectadas a Rathfarnham, la provincia de Canadá se puso bajo la dependencia del obispo de Toronto, en 1880.

Todas las otras permanecieron unidas a la Casa Madre de Rathfarnham.

Otras provincias actualmente existentes fundadas en siglos XIX (África –Sudáfrica y Kenia – España y Australia) serán creadas después de muerte de M. Teresa).

Las comunicaciones en la 1ª mitad del siglo XIX

Tras las turbulencias de la Revolución Francesa, las guerras napoleónicas, la Guerra de la Independencia Española, etc., en la 1ª mitad del siglo XIX se produce un gran desarrollo de las comunicaciones y de los transportes, especialmente por barco y por ferrocarril.

En la 2ª mitad del XIX el desarrollo de las comunicaciones y la creciente estabilidad facilitaron los encuentros entre los miembros del Instituto en Europa. Deseosas de conocer las diferentes casas y comunidades del Instituto, las hermanas viajeras escribían cartas a sus conventos contando lo que se vivía en esas casas que visitaban, compartían sus propias historias con las hermanas y hablaban de Mary Ward entre ellas.

Sabemos la historia de dos hermanas IBVM que actuaron de este modo: se llamaban Marianna y Petronilla. De ellas se tratará en el siguiente capítulo del próximo mes.

 


 

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