Las comunidades de la Provincia española se encuentran en Madrid, Leioa (Vizcaya) y Sevilla. Además, estamos presentes en Asilah (Marruecos)

 

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Madrid, encrucijada de ministerios

En la comunidad de Cullera luchamos por la igualdad para todas las personas. En la comunidad de Cullera luchamos por la igualdad para todas las personas.

En una ciudad tan grande y masificada, nuestras comunidades en Madrid se han convertido en un lugar de encuentro y acogida. En estos momentos estamos en el barrio de Carabanchel, en El Soto de la Moraleja (Alcobendas) y en Puente de Vallecas.

Nuestra Comunidad en CarabanchelAngels (segunda por la derecha), junto a mujeres del barrio. Angels (segunda por la derecha), junto a mujeres del barrio.

Esta comunidad participa muy activamente en la vida del barrio, a través del colegio y la parroquia. Angels, una de las religiosas de la Comunidad de Cullera, colabora con Cáritas Parroquial, intentando resolver los problemas de las familias de la parroquia; problemas que van en aumento debido a la actual crisis económica, especialmente entre los y las inmigrantes. 

Además, Angels pertenece al grupo de "Promoción de la Mujer" donde es responsable de Alfabetización y formación religiosa. El grupo de alfabetización está formado por

mujeres de entre 70 y 75 que apenas saben leer ni escribir y que provienenen de ambientes muy pobres. Este grupo está integrado en un colectivo de “Centros de animación y promoción cultural de la mujer”, que depende de la Comunidad de Madrid y tiene centros por distintos distritos madrileños. En Latina, el que corresponde a Cullera, ofrecen todo tipo de actividades y talleres, a cambio de una pequeñísima aportación económica... Una vez al año, generalmente en torno a la Navidad, se reúnen las mujeres de todos los centros (más de 500 mujeres) y tienen una gran fiesta. No es un movimiento propiamente de Iglesia, pero en nuestro caso la parroquia cede el local para las reuniones de grupo y el párroco suele ser invitado a participar. 

 

Casa Provincial

Otra de nuestras comunidades se encuentra en Puente de Vallecas, en la calle Los Mesejos. Allí vive Flora Magro, religiosas del IBVM, que dedica su tiempo a las personas sin hogar, gente que lo ha perdido todo por culpa del alcohol, las drogas o esta crisis que tan duramente está afectando a los más débiles de la sociedad. Flora también lleva cuatro años acercándose a los que menos tienen, esos que ni si quiera disponen de un techo sobre sus cabezas. Así que los miércoles hacia las 7 se va a casa de una de las psicólogas de Cáritas, donde comienzan a preparaba bocadillos, termos de café y chocolate, fruta... Con el cargamento listo, se montan en una furgoneta de la Comunidad de Sant Egidio junto a otros voluntarios y se dirigen hacia Sol. "Somos unas 8 o 10 personas, y la gente ya nos está esperando cuando llegamos". Pero esta labor es mucho más que llevar un bocadillo. "En realidad, es casi como si nos convirtiéramos en su familia. Ellos se saben nuestro nombre y nosotros el suyo; les preguntamos cómo ha ido la semana, qué les ha pasado... y poco a poco vamos enterándonos de los infortunios de cada uno". Algunas personas llevan ya años viviendo en la calle, pero otros son unos 'recién llegados' y estos son los que peor lo pasan. "Los nuevos lo llevan muy mal; yo les reconozco enseguida, se les ve todavía bien vestidos, tímidos, les cuesta mucho asumir

Flora, junto al resto de voluntarios y voluntarias con los que trabaja para ayudar a las personas sin hogar. Flora, junto al resto de voluntarios y voluntarias con los que trabaja para ayudar a las personas sin hogar.

esta situación". Pero no todo son desgracias, recalca Flora, "también nos divertimos; el otro día, uno de ellos terminó cantándonos una jota y nos reímos muchísimo".

Por su parte, las dos comunidades del Soto, por las que pasan tantos miembros del IBVM Internacional, son un agente muy importante para el colegio, ya que desde ellas se realizan labores de escucha, de atención y ayuda al alumnado y sus familias. En El Soto se encuentran algunas de las religiosas mayores, que rezan por las personas que les rodean y por aquellos que están lejos y más sufren. Pero también hay otras monjas que desde allí realizan todo tipo de labores de voluntariado. Una de ellas, Mª Ángeles Pereda, recién incorporada a esta comunidad tras muchos años en Los Mesejo, colabora con la Asociación Pueblos Unidos, que trata principalmente temas de inmigración, y todas se vuelcan con las actividades que periódicamente realiza el Colegio de El Soto con el fin de recaudar fondos para apoyar los proyectos de Desarrollo impulsados por la Fundación Mary Ward.

 


 

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