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30 de julio: Contra la trata de personas

Se calcula que a día de hoy hay en el mundo 46 millones de mujeres, hombres, niñas y niños que son esclavos. Una cifra escalofriante pero real que debe hacernos cuestionar la sociedad en la que vivimos y cómo vamos a afrontar el reto de "no dejar a nadie atrás" que nos plantean los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Una joven brasileña, víctima de trata con fines de explotación sexual, que ahora es integrante de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida, APRAMP, de Madrid, dejó en evidencia a esta sociedad al señalar que "El oficio más antiguo del mundo no es la prostitución, sino el de mirar para otro lado". Con el fin de no mirar hacia otro lado, el IBVM lleva años luchando contra esta lacra desde diferentes ministerios, trabajando en red con otras organizaciones a nivel nacional e internacional.

 

Imelda Poole, Ibvm y presidenta de RENATE (Red de Religiosas contra la Trata), cuyo trabajo en la lucha contra la trata ha sido reconocido en las más altas instancias, señala que el fenómeno de la esclavitud hoy en día está íntimamente relacionado con las migraciones y los refugiados, personas vulnerables a las que las poderosas mafias de la trata explotan sin escrúpulos. Poole asegura que el 60% de las personas víctimas de Trata en todo el mundo lo son con fines de explotación sexual, y más de 70 % de ellas son mujeres, aunque en los últimos años se ha observado también un aumento de los hombres víctimas de la trata. Y es que la trata no tiene sólo fines de explotación sexual: hay también personas esclavas trabajando en otros ámbitos como son el servicio doméstico, la pesca a gran escala en alta mar, las grandes explotaciones agrícolas, la mendicidad, los niños y niñas soldado... Y todas ellas sufren, en estos mismos momentos, la explotación a la puerta de nuestra propia casa, en todas las ciudades del mundo, no importa que sean países pobres o ricos.

 


Pilar González Cano, Ibvm, también miembro de la red RENATE y del grupo de trabajo contra la Trata de Personas de la CONFER, subraya lo alarmante de las cifras, y dirige nuestra atención hacia España, donde, además de ser el primer país consumidor de prostitución de Europa, hay otras muchas esclavitudes en el siglo XXI. "La trata de personas trae de 40.000 a 50.000 personas a España al año. Hay explotación sexual, laboral, mendicidad. La mayoría son jóvenes para ser usadas de muchas maneras y con muy diversos procedimientos criminales. En cifras económicas de esta sucia tragedia humana, se trata de un negocio de cinco millones de euros cada día", y añade "No sólo hay explotación sexual o laboral, sino también matrimonios forzosos, y tráfico de drogas y de órganos".

¿Qué podemos hacer?

Para combatir la trata, la ciudadanía puede trabajar a todos los niveles. Desde las decisiones personales (qué compramos y en qué condiciones laborales se ha fabricado) hasta acciones políticas a nivel nacional o internacional, por ejemplo, exigir a los gobiernos e instancias correspondientes la derogación de algunas leyes que, lejos de reducir, terminan promoviendo la trata de personas. Es el caso de las leyes de extranjería, por ejemplo, que obligan a las personas que huyen de guerras y opresión en países pobres, a ponerse en manos de mafias abusadoras, porque es imposible para estas personas obtener un visado de manera legal, que permita realizar un viaje seguro. Monseñor Agrelo, arzobispo de Tánger, al que entrevistamos en el último Conecta, lo denuncia abiertamente, "Las mafias no las crean los pobres, sino el poder. Nadie se pone en manos de una mafia si puede estar en manos de una autoridad legítima. Ninguno de nosotros acudiría a un usurero si la justicia nos diese lo que nos corresponde por derecho o lo que necesitamos por circunstancias extraordinarias de la vida".

 


 

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