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“Superarás el paradigma tecnocrático”

El último punto del Decálogo Verde con el que hemos trabajado estos dos años dentro de la Campaña "Si cuidas el planeta, combates la pobreza", de Enlázate por la Justicia, nos invita a "superar el paradigma tecnológico". Es decir, nos recuerda que la ciencia y la tecnología, aun siendo importantes, no lo solucionan todo y que en ocasiones terminan ahondando el ciclo de desigualdad que ya existe.

Superar el paradigma tecnocrático significa recuperar o encontrar el valor del ser humano en sí mismo como persona. Un valor que no está basado en el tener, en la ciencia, en la técnica o el poder; sino en el ser.

Vivimos en la era tecnológica. Los teléfonos inteligentes, las redes sociales, los nuevos medios de comunicación, los avances en robótica y en inteligencia artificial han logrado que vivamos en un mundo globalizado, más conectado, más cómodo, más seguro, más rico... Toda esta tecnología nos ofrece, en principio, un mundo lleno de oportunidades y una mejor calidad de vida. Pero esta tecnología, estos avances, ¿son accesibles para todas las personas? ¿Son sostenibles? La realidad es que solo está disponible para una parte de la población y sería insostenible para toda la población mundial. Esta situación provoca un hecho injusto e insolidario. Es desigual.

La desigualdad


A pesar del desarrollo tecnológico, la desigualdad ha crecido desde 2008., y se estima que la hambruna afecta a 815 millones de personas, frente a los 777 millones que había en 2015.

Mientras se hacen largas colas para comprar el nuevo modelo de iPhone, no podemos olvidar que en muchos países no tienen ni siquiera acceso a bienes y servicios sociales básicos (por no hablar de acceso a energía o a internet). Esto supone la aparición de una brecha, que se abre entre las personas más afortunadas y las que lo son menos, entre el Norte y el Sur, entre países ricos y países empobrecidos.

Además de estos efectos sociales, la dependencia tecnológica tiene también efectos ambientales en nuestro planeta: ¿Sabes qué ocurre con los productos tecnológicos que consumimos de manera desmesurada? ¿A dónde van los móviles que sustituimos en cuanto sale la nueva versión? A basureros o cementerios electrónicos. El más grande del mundo se encuentra en Agbogbloshie, un suburbio de Accra, la capital de Ghana. Allí aterrizan todos los años alrededor de cinco millones de aparatos electrónicos usados, procedentes sobre todo de Europa, Estados Unidos y China.

Los materiales que ha preparado la campaña tienen como objetivo llamar la atención, no solo de los efectos del despilfarro y el acceso desigual a la tecnología, sino también de la dependencia que nos genera. Hasta hace bien poco, preguntad a vuestra familias, ¡vivían sin móviles! Sin tablets, videojuegos, sin grandes máquinas, ¿y qué hacían? os preguntaréis. Pues sencillamente hablaban, jugaban, pasaban tiempo en las calles, los mercados, las plazas, la naturaleza y otras veces incluso ¡se aburrían! Qué importante es aburrirse; es en el aburrimiento donde surge la creatividad, se desarrolla la imaginación y se posibilitan los grandes descubrimientos.

Por otra parte queremos insistir en que el sistema de consumo y producción ilimitado en el que vivimos no se corresponde con los recursos limitados de nuestro planeta. La solución a esto no solo pasa por los avances tecnológicos, la lucha contra el cambio climático y todas sus consecuencias ya que no puede basarse solo en la ciencia y la tecnología, el cambio pasa necesariamente por las personas.

Para ilustrar con experiencias reales la propuesta de este último punto del Decálogo Verde, la campaña ofrece en el apartado "Voces que claman" el testimonio del pueblo Wapichana, en Brasil, que reivindica el "principio de que la Tierra es nuestra madre, es el alimento, es el lugar donde vivimos, es la fuente de salud". Por ello, "la protección al territorio es la lucha por la supervivencia, nuestra protección viene de la Tierra, la salud y todo lo que está en las plantas y los árboles.

  

 

Qué puedes hacer o dejar de hacer tú

- Cuestionamiento ecológico: hay formas de vivir que no implican tanto consumo de energía. Buena parte de los elementos que utilizamos en nuestro ocio, por ejemplo, pasan por el consumo de tecnología, y en consecuencia de energía.

- Cuestionamiento humano:  Ser conscientes también de las consecuencias humanas que la tecnología tiene sobre las personas, especialmente los más pobres. ¿Sabemos en qué condiciones y qué supone la extracción de coltán, por ejemplo, o de qué manera repercute en muchas personas las basuras tecnológicas que despreciamos en nuestra sociedad?

- Cuestionamiento cultural: ¿somos capaces de vivir sin necesitar tanta tecnología, de relacionarnos con los amigos fuera del ámbito virtual, sin necesidad del móvil, de manera presencial? Disfruta de la vida "analógica.

 

Recursos para trabajar con los más pequeños: https://www.enlazateporlajusticia.org/ojotecnologia 

 

 Pongamos en el centro a las personas

«Para escuchar los gritos de la naturaleza hace falta primero escuchar los gritos del ser humano, especialmente de los más pobres e indefensos» (LS, 117).

Esta dependencia de la tecnología hace que nos resulte muy difícil salirnos de ella. Por ello, insiste el Papa, que es preciso alentar «una mirada distinta, un pensamiento, una política, un programa educativo, un estilo de vida y una espiritualidad que conformen una resistencia ante el avance del paradigma tecnocrático» (LS 111). El «modo cómo la humanidad de hecho ha asumido la tecnología y su desarrollo» (LS 106) como algo homogéneo y unidireccional, afecta a la vida de las personas y el funcionamiento de la sociedad, también en los ámbitos económico y político.

Tenemos que trabajar para que la tecnología y los negocios sean más humanos, transparentes y justos, poniendo en el centro a las personas. Una Economía Social y Solidaria es el reto de un desarrollo sostenible. Esta economía promueve la protección medioambiental y el empoderamiento económico y político de las personas desfavorecidas y de otras personas implicadas en la justicia social y medioambiental.

Os invitamos a repensar el modelo de desarrollo, en el que todas las personas estén incluidas y se fortalezcan sus capacidades, en conectarnos entre nosotros y con la tierra.

 


 

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