África, vista desde Naciones Unidas

Pat Hanvey, religiosa del IBVM que ha vivido durante los últimos años en diversos países de África, ha realizado una estancia en Naciones Unidas. Desde allí, nos cuenta lo que ha aprendido y cómo pueden las grandes instituciones favorecer el desarrollo en el continente negro.

"He tenido el privilegio de realizar un internado de siete semanas en la oficina de Loreto en Naciones Unidas en Nueva York. Teniendo en cuenta que siempre he trabajado en desarrollo comunitario sobre el terreno, y que actualmente vivo y trabajo en un pequeño poblado, subdesarrollado y empobrecido, en Zambia (en el Distrito de Lukulu), he visto esta estancia en NNUU como una oportunidad par entender cómo estos problemas de desarrollo se tratan a un nivel más global y universal".
No hace falta decir que tengo que tengo un especial interés por las cosas que afectan a África, y tuve la suerte de que durante mis primeros días de estancia pude asistir al lanzamiento de tres informes significativos, referidos a los objetivos conseguidos y a los retos a los que se ha enfrentado el continente en la última década.
Los éxitos son que los países africanos han conseguido afianzarse como países independientes y que su producto interior bruto ha ido aumentando. Esto me dejó grandes expectativas y esperanzas para el futuro. De hecho, en términos de desarrollo económico, podríamos afirmar que "el momento de África" está ya en el horizonte. Así lo confirma el Foro de Discusión Post 2015 en la Comisión Económica para África, donde se afirma que seis de las economías de mayor crecimiento están ya en África.
Considerando además que el continente tiene la mayor concentración de recursos minerales y que el 60% de su tierra agrícola está todavía inutilizada, queda claro que hay un gran potencial para el futuro. Precisamente en el tema de la tierra subyace uno de los mayores retos para países como Zambia. Mientras que gran parte de las áreas rurales permanecen infrautilizadas, los niveles de pobreza rural están por encima del 80%, y el desarrollo económico del país continúa siendo muy vulnerable, ya que el 75% del PIB depende todavía de la industria del cobre. Tal y como ha señalado Naciones Unidas, la agricultura en Zambia no debería verse sólo como una estrategia para la reducción de la pobreza, sino también para la industrialización del país, creación de riqueza y diversificación de los mercados.
De todos modos, aunque la productividad de la tierra debe mejorar desde dentro del país, también sería necesario un esfuerzo mayor desde la comunidad global. Por ejemplo: la financiación ilícita, (que incluye evasión de impuestos, lavado de dinero y fraude) cuesta al continente unos 50.000 millones de dólares al año. Aunque la Unión Africana está intentando establecer un sistema para monitorizar estas inmensas transacciones de dinero, no es una cosa que afecte sólo al continente. Otros retos son la fuga de cerebros y la necesidad de desarrollar recursos tecnológicos y capacidades. Así, por ejemplo, mientras que la penetración de los móviles es enorme, la penetración de internet es todavía muy baja. Si la disparidad continúa, el desarrollo se verá seriamente dañado.Además, los golpes de estado, los enfrentamientos militares y otro tipo de inestabilidad son una gran amenaza para el desarrollo futuro. Se ha sugerido que esto podría tener mucho que ver con los cárteles de la droga que operan principalmente en el África occidental. Puesto que las rutas desde Sudamérica a Europa han disminuido mucho debido al aumento de la vigilancia de los países europeos, las rutas de la droga se hacen ahora a través de África Occidental, como puente a Europa. Para poner orden en este asunto, es muy necesaria una cooperación internacional significativa que luche contra el tráfico de drogas.

Estructuras regionales
Durante mi estancia en Naciones Unidas he podido conocer más sobre las estructuras regionales que están en marcha para mejorar la economía y el desarrollo (esperemos que sostenible). Pero a pesar de los logros que nos animan y que son claramente evidentes, todavía hay muchos aspectos en los que mejorar, especialmente si nos centramos en las personas, y no tanto en datos macroeconómicos: por ejemplo, temas relacionados con Derechos Humanos, mujeres y la infancia o enfermedades como el Sida. La aparente invisibilidad del Sida es uno de los temas que más preocupa a Naciones Unidas, pues la enfermedad continúa devastando África y demanda más inversiones.
Obviamente, un pequeño periodo de tiempo en Naciones Unidas no responde a todas (quizás ni siquiera a unas pocas) de las cuestiones sobre la pobreza y el subdesarrollo que persisten en África. De hecho, en ocasiones la complejidad de Naciones Unidas ha confundido y la multiplicidad de eventos y sesiones puede ser abrumadora a veces. Sin embargo, a pesar de esto y del poco tiempo del que disponía, ha resultado ser una experiencia muy reveladora y que, sin duda, ha merecido la pena.
Formar parte del proceso es lo importante y la oficina del IBVM en Naciones Unidas es sin duda el mecanismo a través del cual nuestras preocupaciones sobre el terreno pueden ser articuladas y convertidas en una representación útil en el foro global; de la misma manera, puede ser una herramienta útil para transmitir el conocimiento global al nivel local. Trabajando en los dos ámbitos, seremos más eficientes para luchar contra la pobreza.

 


 

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