Orientaciones pastorales contra la trata de personas

Las Orientaciones Pastorales sobre la Trata de Personas tienen como objetivo proporcionar una clave de lectura de la trata y una comprensión que motive y apoye la lucha contra ella.

En septiembre de 2015, el Papa Francisco, afirmó ante Naciones Unidas que males como «la trata de seres humanos, el comercio de órganos, la explotación sexual de niños y niñas, el trabajo esclavo, incluyendo la prostitución» no se pueden resolver solo con «compromisos solemnes». «Debemos cuidar que nuestras instituciones», así como todos los esfuerzos que estamos realizando, para que «sean realmente efectivos».

Una mujer espera noticias en las costas de Túnez. Foto: Sección de Migrantes y refugiados del VaticanoUna mujer espera noticias en las costas de Túnez. Foto: Sección de Migrantes y refugiados del VaticanoA raíz de ello y durante el año 2018, la Sección Migrantes y Refugiados organizó dos consultas para abordar el problema de la trata y esclavitud de seres humanos. Las personas participantes (investigadores, expertos, líderes eclesiales...) intercambiaron experiencias y puntos de vista y abordaron los aspectos relevantes del fenómeno. Se analizó la respuesta global de la Iglesia, así como la necesidad de fortalecer la coordinación a nivel mundial. Este proceso, que duró seis meses, dio origen a las Orientaciones Pastorales sobre la Trata de Personas, (documento que se puede leer completo aquí) aprobadas por el propio Papa y destinadas a guiar el trabajo de la Iglesia contra la trata. Las Orientaciones son para uso de las diócesis, parroquias y congregaciones religiosas, escuelas y universidades, organizaciones católicas y otras organizaciones de la sociedad civil y cualquier otro grupo dispuesto a comprometerse en este ámbito. Además de ofrecer directrices a nivel local y de colaboración a distancia, también proporcionan aspectos clave para homilías, programas de formación y comunicación.
En el documento, en el que se ofrece una amplia definición de la trata, se establecen diez secciones que analizan los datos implacables y las dificultades inherentes a cada uno de los aspectos del fenómeno. Algunos de los aspectos tratados son:
• Las causas que hay detrás de la trata (mercantilización y explotación de personas, muchas veces espoleada por la propia demanda).
• El reconocimiento de la trata: cómo identificarla y denunciarla, sin olvidarnos de que a veces somos "reticentes" a querer verla.
• Las dinámicas de la trata: su conexión con el mundo de los negocios, con las condiciones de trabajo y las cadenas de suministro (explotación laboral), y sus relaciones con el tráfico de migrantes.
• La respuesta a la trata: cooperación entre Estados, apoyo a las personas supervivientes y su reintegración en la sociedad.

A continuación del vídeo, ofrecemos un pequeño resúmen sobre el documento. 

 

 

"Cada año miles de hombres, mujeres y niños son víctimas inocentes de la explotación laboral y sexual y del tráfico de órganos, y parece que nos hemos acostumbrado a esto, hasta considerarlo una cosa normal. ¡Esto es cruel, es criminal! Deseo llamar de nuevo al compromiso de todos para que esta plaga aberrante, forma de esclavitud moderna, reciba una respuesta adecuada". (Papa Francisco, Ángelus, 30 de julio de 2017).


En estas orientaciones, nos recuerdan que "Si la familia humana desea acabar con la Trata de Personas, la sociedad misma tendrá que cambiar. Todas las personas deberán simplificar sus necesidades, controlar sus hábitos y contener sus apetitos.
Además, nos invitan a superar nuestra ignorancia sobre el tema de la trata. Incluso a rebelarnos contra la "poca voluntad de comprender la dimensión del problema", refiriéndose a que, como sociedad, a veces hacemos oídos sordos porque "toca de cerca nuestras conciencias, porque es escabroso, porque nos avergüenza". Hay además, quien, conociéndolo, no quiere hablar de ello porque se encuentra al final de la "cadena de consumo", como usuario de los "servicios" que son ofrecidos en la calle o en internet.
Para ello, debemos identificar la trata, reconocer su relación con las condiciones de trabajo y las cadenas de suministro, así como con las redes de tráfico de migrantes. En realidad, dice el documento, "una situación de tráfico de migrantes puede transformarse fácilmente en Trata de personas". Por eso, "la forma más radical de prevención es defender el derecho a permanecer en el propio país y lugar de origen, y garantizar allí el acceso a los bienes de primera necesidad y la posibilidad de un desarrollo humano integral". Las necesidades básicas se agudizan en situaciones de conflicto armado o violencia, que a menudo obligan a las personas a huir sin un mínimo de preparación y protección. Cuando, por la razón que corresponda, han decidido marcharse o están obligadas a hacerlo, se pueden evitar el tráfico de migrantes y la trata de personas si se ofrecen vías legales más accesibles para una migración segura y ordenada. Además, recalcan las orientaciones, es necesario comunicar y difundir información fiable sobre la migración y el asilo.
Acoger significa, ante todo, ampliar las posibilidades para que los emigrantes y refugiados puedan entrar de modo seguro y legal en los países de destino. En ese sentido, sería deseable un compromiso concreto para incrementar y simplificar la concesión de visados por motivos humanitarios y por reunificación familiar. (Papa Francisco, Mensaje para la Jornada Mundial del emigrante y del refugiado 2018, 15 de agosto de 2017).


Para terminar, el documento aborda cómo podemos "responder a la trata", centrándose en tres aspectos: el fortalecimiento de la cooperación, el apoyo a las personas supervivientes y su integración en la sociedad.
Cooperación entre los estados para no dejar a las personas fuera de la legalidad y poner en marcha programas y políticas útiles contra la trata de personas. Apoyo a las personas supervivientes en cuanto a asistencia económica y social (alojamiento, financiación para adquirir nuevas competencias y encontrar un empleo...), pero también de empatía y apoyo: comprensión y bondad. Porque "las personas supervivientes de la trata tienden a ser ignoradas, rechazadas, penalizadas, o incluso a convertirse en chivos expiatorios, como si fueran culpables de las actividades degradantes que se vieron obligadas a realizar.
Conclusión:
El objetivo es que estas Orientaciones Pastorales puedan servir como marco de referencia para planificar, desarrollar, implementar y evaluar toda la serie de medidas dirigidas a acabar con la trata de personas. Aunque la meta inmediata es la liberación y rehabilitación de quienes están atrapados en la trata, el objetivo último es eliminar la explotación. Tal y como dijo el Papa, «este trabajo inmenso, que requiere valentía, paciencia y perseverancia, necesita un esfuerzo común y global por parte de los diversos actores que componen la sociedad. También las Iglesias deben empeñar su tarea en esto».

 

 

En este documento, recogemos más ampliamente estos 10 aspectos. 

 


 

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