Somos una comunidad religiosa inspirada por Mary Ward y queremos vivir nuestra Espiritualidad y compartirla con las personas con las que convivimos y trabajamos

 

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Noticias del Instituto

Descubriendo Perú con el IBVM

Este verano, un grupo de jóvenes ha visitado Perú de la mano de Fundación Mary Ward para conocer los proyectos con los que colabora el Instituto. Allí han podido ver el vertiginoso proceso de cambio que vive el país, pero también los aspectos –sanitarios, de infraestructuras, educativos...– que todavía tienen que mejorar y en los que trabajan incansablemente las religiosas del IBVM.

En Lima, un nuevo y moderno autobús, con carriles reservados para su uso exclusivo y wifi gratuito durante todo el trayecto, te lleva en pocos minutos de las afueras al centro de la ciudad. Mientras, a su lado, multitud de coches, combis –pequeñas furgonetas que hacen las veces de transporte público-, motos, camiones y autobuses se amontonan en los interminables atascos propios de una ciudad de nueve millones de habitantes. Este nuevo autobús –conocido como Metropolitano– se convierte en símbolo orgulloso del desarrollo y la prosperidad de un país que crece al 6% anual, pero también en cruel metáfora de una realidad que todavía no se ha logrado superar: la desigualdad existente en una ciudad –extensible a todo el país– en la que florecen barrios de moda, como Miraflores o San Isidro, pero en la que todavía continúan los asentamientos que acogen a miles de personas sin las condiciones mínimas de habitabilidad (sanidad, alcantarillado, educación, cultura, etc).  
Sin embargo, las cosas han mejorado enormemente desde los duros años 80 y 90, cuando proliferaban gobiernos extremadamente inestables, los atentados de Sendero Luminoso estaban a la orden del día, y la población vivía atemorizada. Hoy, no sólo la economía se ha puesto en pie, también la ciudadanía ha hecho lo propio y exige buen gobierno e igualdad. Buena prueba de ello tuvo lugar a finales de julio de este 2013, cuando multitud de ciudadanos/as salieron a la calle a protestar contra lo que consideraban escandaloso y denominaron muy gráficamente como 'la repartija': el reparto de puestos de responsabilidad en el Tribunal Constitucional, la Defensoría del Pueblo y el Banco Central entre personas afines a los partidos en el poder. Un pacto político, decían los gobernantes. Un asalto al Estado de Derecho, clamaban los/as manifestantes. Y ganaron estos últimos, con la prensa de su parte. Y obligaron al Parlamento a volver a elegir, en función de su competencia y no de su militancia, a las personas que ocuparán cargos de extremada importancia para el devenir del país. Una muestra clara de ciudadanía implicada, atenta y exigente como pocas veces se había visto antes en Latinoamérica.
En este contexto de país en marcha pero en el que hacen falta todavía muchas reformas, cuatro jóvenes españoles han pasado el mes de julio realizando un voluntariado con Fundación Mary Ward junto a las religiosas del IBVM. Una experiencia intensa, repleta de viajes, caras nuevas, actividades y también tiempo para no hacer nada, para "estar con la gente" y descubrir qué piensan y cómo viven. Para compartir historias, recuerdos e ilusiones.
Víctor Arias, monitor de los jóvenes durante esta experiencia, ha compartido con nosotros/as algunas de sus impresiones en los lugares que visitaron. Durante su estancia tuvieron tiempo de acercarse a Lamud (a 1.200 kilómetros al norte de Lima) y de conocer los proyectos en Lampa de Oro y Jicamarca. Tres lugares con necesidades y problemas diferentes. Escribe Víctor:
"Jicamarca es una ciudad joven, a una hora de Lima, sin asfalto alguno, rodeada por cerros y ladrilleras, donde hay polvo, polvo y más polvo, donde no llega el agua más que en camiones que van repartiendo por las casas llenando unos pequeños depósitos a un precio carísimo, donde la mayoría de la casas no tienen luz eléctrica, y donde un arbolito es un oasis verde". Sin embargo, "se sintieron como en casa gracias a la magnífica acogida de Miros, Patricia y Merche, siempre sazonado por las sabrosas comidas de las dos cocineras y el alegre recibimiento de la gente con la que compartieron juegos y trabajos, como el arreglo y decoración del centro de salud, charlas y asistencia a eventos varios, como el magnífico "Festidanza" (Festival de danza, fusión y cultura) en el Colegio de Fe y Alegría al que dirige Patricia, una de las religiosas del IBVM.
En Lamud, zona rural, aislada de las grandes ciudades pero con el regalo continuo del sol y la vegetación por todos lados, el grupo de voluntarios/as disfrutó con labores muy diversas que les permitieron acercarse, de forma muy directa, a la población. Así, cantaron con los niños mientras Víctor ejercía de director de orquesta en el diminuto pueblo de Olto; las dos chicas, estudiantes de Medicina, impartieron clases sobre higiene y salud, y con la ayuda de César armaron un pequeño invernadero en la casa de las monjas, donde plantan y cultivan sus propios tomates y otras hortalizas". / VÍCTOR ARIAS

 


 

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