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Noticias del Instituto

Enlázate por la justicia, no supedites tu acción a los intereses económicos

Llevamos meses alentando un cambio en la percepción de cada persona sobre sus propias capacidades para contribuir en comunión a la justicia y el bien común; a enlazarnos todos y todas para implantar un modelo alternativo de desarrollo en el que las personas empobrecidas sean las protagonistas.

Es cierto que no todas las responsabilidades son iguales en su contribución al deterioro de la situación económica, social y ambiental.

Los responsables de los poderes político y económico toman grandes decisiones que afectan a todas las sociedades. Los ciudadanos y ciudadanas de a pie no tenemos esa llave en nuestra mano, pero… tal vez no seamos conscientes de nuestro propio poder de cambio.

Aparte de poder decidir al votar y consumir, podemos sumarnos a campañas para atraer la atención de los poderosos hacia una mirada más centrada en el bien común, como el decálogo verde de la campaña Enlázate por la Justicia. Llegamos al séptimo principio del decálogo de acciones a nuestro alcance: “No supeditarás tu acción a los intereses económicos”.

En este punto se nos propone que hagamos un esfuerzo por corregir, cada persona desde su propia situación, esa visión y práctica de que lo importante es maximizar los beneficios a corto plazo, haciendo que “el interés económico prevalezca sobre el bien común” (LS 54). Debemos recuperar la economía al servicio del ser humano, que sea respetuosa con la creación. No podemos seguir viviendo impasibles en un sistema económico capaz de generar mucha riqueza, pero incapaz de compartir con los más necesitados.

¿Cómo podemos avanzar en este camino? Liberarse de la esclavitud del consumismo puede ser un buen comienzo. Siguiendo el camino de Jesús, poniendo a las personas más necesitadas en el centro. Consumir en mercados locales, a pequeños productores y productos de comercio justo. También podemos considerar como posibilidades reales la banca ética o nuestra participación en mercados sociales. Así, cada día seremos más quienes contribuyamos a un consumo responsable, consciente y transformador, sin supeditar nuestra acción a los intereses económicos.

Quienes tengáis niños y niñas o trabajéis con ellos, podéis echar un vistazo a las propuestas del Decálogo Infantil.

 


 

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